Alerta en el sector avícola: El acuerdo con EE.UU. abre las góndolas locales pero bloquea la exportación argentina

Alerta en el sector avícola: El acuerdo con EE.UU. abre las góndolas locales pero bloquea la exportación argentina

El reciente acuerdo comercial y de inversiones firmado entre Argentina y Estados Unidos ha encendido las alarmas en la industria avícola nacional. Mientras el pacto establece un «camino exprés» para que el pollo estadounidense ingrese al mercado interno, omite cualquier mecanismo de reciprocidad que permita a los productores argentinos vender en Norteamérica.


Un acuerdo sin «espejo»

Desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), su director Carlos Sinesi fue contundente al denunciar la asimetría del entendimiento. “No pedimos que ellos no importen, eso nos parece bien. Lo que pedimos es poder exportar nosotros también, y en el acuerdo no hay reciprocidad”, explicó.

Hasta hoy, el mercado estaba cerrado para ambas naciones. Sin embargo, el nuevo esquema cambia las reglas de juego:

  • Argentina abre sus puertas: El país se compromete a completar el proceso de habilitación para el pollo de EE.UU. en un plazo máximo de 250 días hábiles.

  • EE.UU. mantiene sus barreras: No existe en el texto un cronograma, compromiso o plazo equivalente para que el producto argentino acceda al mercado estadounidense.

El polémico Apéndice 1.5: ¿Soberanía sanitaria en riesgo?

El punto más crítico para los técnicos locales radica en la concesión de estándares regulatorios. Bajo el nuevo marco, el Senasa deberá aceptar las normas de la FDA y el USDA de Estados Unidos como estándar suficiente, reduciendo drásticamente su margen de control.

“El acuerdo le concede todo a Estados Unidos, tanto en materia sanitaria como regulatoria”, advierten desde la industria.


Las tres claves del desequilibrio

El sector avícola señala tres puntos del acuerdo que benefician exclusivamente a la producción de Washington:

  1. Reconocimiento automático: Argentina valida los certificados sanitarios y los establecimientos habilitados por el servicio estadounidense (FSIS) sin mayores exigencias adicionales.

  2. Regionalización «a medida»: Ante brotes de influenza aviar en EE.UU., Argentina aceptará restricciones de apenas 10 kilómetros alrededor del foco, permitiendo que el resto del país siga exportando hacia nuestras góndolas.

  3. El precedente de la carne: En la industria recuerdan que algo similar ocurrió con la carne vacuna, donde se garantizó el ingreso de 80.000 toneladas de carne estadounidense (con hormonas prohibidas en Argentina), mientras que la exportación local quedó atada a un decreto de Donald Trump que es temporario y puede ser anulado.


La exigencia de reciprocidad

Desde CEPA aclararon que el reclamo no es proteccionista, sino una búsqueda de igualdad de condiciones. Sinesi adelantó que iniciarán conversaciones con el Gobierno Nacional para exigir que se gestione la apertura del mercado estadounidense para el pollo argentino.

Mientras tanto, el escenario es de incertidumbre para los productores locales —especialmente en provincias como Entre Ríos, corazón de la industria avícola—, que ven cómo el pollo norteamericano avanza con respaldo político y plazos definidos, mientras el producto criollo sigue esperando sin una ventanilla donde presentar sus credenciales.

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