Con 9 grados y sin gas: El relato de la potencia energética que no puede calentar sus fábricas

Con 9 grados y sin gas: El relato de la potencia energética que no puede calentar sus fábricas

A mediados de mayo, con apenas 3 grados de mínima en Córdoba, Argentina volvió a demostrar que tener recursos naturales y saber administrarlos son dos cosas radicalmente distintas. Ciento treinta industrias sin gas. GNL importado a US$ 21,50 por millón de BTU. Y Vaca Muerta, siempre Vaca Muerta, como telón de fondo de una política energética que confunde el yacimiento con la política.

NO ES UNA METÁFORA. Es un hecho concreto y vergonzoso, en la tercera semana de mayo de 2025, cuando el invierno apenas asomaba en el centro del país, el sistema gasífero argentino no pudo sostener el suministro simultáneo a hogares e industrias.

Las 130 fábricas cordobesas que quedaron sin gas no son una estadística abstracta. Son talleres que paran máquinas, trabajadores que pierden horas, costos que se trasladan hacia adelante en una cadena ya castigada por la inflación y la recesión.

Y TODO ESTO OCURRE MIENTRAS EL GOBIERNO NACIONAL REPITE, CON ENTUSIASMO PUBLICITARIO QUE ENVIDIARÍAN LAS MEJORES AGENCIAS DE MARKETING, QUE ARGENTINA ESTÁ DESTINADA A SER UNA POTENCIA ENERGÉTICA GLOBAL.

La raíz del problema es vieja y tiene nombres propios que se turnan en el poder sin resolver lo estructural. Argentina lleva décadas postergando la inversión en infraestructura de transporte y distribución de gas.

Los gasoductos que existen fueron proyectados y construidos en otra Argentina, con otra demografía y otra demanda industrial.

Mientras la producción en Neuquén creció sostenidamente (Vaca Muerta es, en efecto, un activo extraordinario), la capacidad de llevar ese gas desde el yacimiento hasta las plantas de Córdoba, Santa Fe o Buenos Aires no acompañó ese ritmo.

El Gasoducto Néstor Kirchner, presentado con fanfarria electoral, es apenas un parche en un sistema que necesita cirugía mayor.

Lo que ocurrió ahora en mayo no es una excepción climática. Es la regla que se repite cada invierno con mayor intensidad. Los contratos interrumpibles que sufren industrias y estaciones de GNC no son una anomalía técnica, SON LA CONFESIÓN EXPLÍCITA DE QUE EL SISTEMA NO TIENE MARGEN. Que cuando la temperatura baja, hay que elegir entre calentar hogares y mantener activa la producción industrial y esa elección, en un país con la dotación de recursos que tiene Argentina, ES UN FRACASO DE POLÍTICA PÚBLICA DE PRIMERA MAGNITUD.

El costo de este fracaso lo paga la industria a un precio obsceno, US$ 21,50 por millón de BTU de GNL importado, cuando el gas producido en el país, solo podría venderse a una fracción de ese valor. Es decir, ARGENTINA IMPORTA CARO LO QUE PRODUCE BARATO, PORQUE NO CONSTRUYÓ LOS CAÑOS PARA TRANSPORTARLO.

Si hubiera una auditoría honesta del daño acumulado por esta política (o por esta ausencia de política), las cifras serían escandalosas. PERO EN ARGENTINA LOS ESCÁNDALOS ENERGÉTICOS TIENEN UNA CARACTERÍSTICA PECULIAR, SE NORMALIZAN, SE NATURALIZAN, Y SE TERMINAN EXPLICANDO CON ALGUNA REFERENCIA METEOROLÓGICA, COMO SI EL FRÍO FUERA UNA NOVEDAD QUE NADIE PODÍA ANTICIPAR EN EL HEMISFERIO SUR.

El gobierno actual no es el primero en insistir recurrentemente en este error, pero tiene una responsabilidad particular, ha construido su legitimidad política sobre la narrativa de la eficiencia, del fin del populismo energético, de la apertura a la inversión privada.

Si ese discurso tiene algún contenido real, debería traducirse en obras concretas que resuelvan el problema estructural.

Por ahora, lo que vemos es un barco de GNL llegando a Escobar cada tres días y 130 industrias paradas en Córdoba.

NO ES LA IMAGEN DE UNA POTENCIA. ES LA IMAGEN DE UNA ECONOMÍA QUE SIGUE APOSTANDO MÁS AL RELATO QUE A LA INGENIERÍA.

El gas de Vaca Muerta seguirá siendo una promesa extraordinaria mientras no haya tuberías suficientes para convertirlo en energía real, en tiempo real, para las industrias reales de un país que se congela cada invierno.

LA POTENCIA ENERGÉTICA NO SE PROCLAMA EN CONFERENCIAS DE PRENSA. SE CONSTRUYE CON HORMIGÓN, ACERO Y PLANIFICACIÓN DE LARGO PLAZO. Tres materiales que, históricamente, han escaseado más en la Argentina que el propio gas.

«No alcanza con tener el recurso natural. Sin infraestructura, sin inversión y sin planificación, el recurso es solo una promesa que se congela en el invierno.»

Alejandro Di Palma

Miembro de IESO

Mayo 2026

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