El presidente de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Entre Ríos, Gastón Bagnat, encabezó una reunión clave con la cúpula de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos (AGMER). El encuentro tuvo como objetivo transparentar los indicadores de sustentabilidad del organismo y sentar las bases de una discusión que el Gobierno considera inevitable para este año.
«2026 es un año clave»
Bagnat fue enfático al señalar que la sostenibilidad del sistema requiere cambios, pero buscó llevar tranquilidad a los gremios tras las duras críticas lanzadas recientemente desde el PJ y otros sectores sindicales.
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Sin borrador definitivo: El funcionario aclaró que «no existe un proyecto finalizado», sino que se están analizando parámetros centrales como la movilidad jubilatoria y las edades de acceso al beneficio.
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Proceso gradual: «La estrategia no se basa en modificaciones abruptas, sino en un proceso de intercambio institucional con actores políticos, gremiales y sociales», sostuvo Bagnat.
«El diálogo es la herramienta principal en esta etapa. Queremos una reforma profunda pero consensuada», remarcó el titular del organismo previsional.
La postura de los docentes
Por el lado de AGMER, participaron el secretario general Abel Antivero, la adjunta Lía Fimpel y referentes de peso como Susana Cogno (Gremial) y Claudio Puntel (Jubilados). El gremio docente, uno de los que mayor cantidad de aportantes y beneficiarios representa para la Caja, se interiorizó sobre los números rojos del sistema y las perspectivas de mejora que proyecta el oficialismo.
Desde la Caja, acompañaron a Bagnat el vicepresidente Néstor Wasinger y la directora de Relaciones Institucionales, Raquel Saens, quienes ratificaron que estas reuniones se replicarán con otros sectores gremiales antes de que cualquier propuesta formal llegue a la Legislatura.
Un frente de conflicto abierto
Esta instancia de diálogo ocurre en la misma semana en que el Partido Justicialista entrerriano manifestó su rechazo absoluto a cualquier reforma que implique pérdida de derechos para los pasivos. La apuesta de Bagnat y el gobernador Frigerio parece ser la de «abrir los números» de la Caja para legitimar la necesidad de cambios estructurales frente a un déficit que sigue presionando las arcas provinciales.
