El estado se va del negocio. Trafigura se queda

El estado se va del negocio. Trafigura se queda

El gobierno celebra que, por primera vez en veinte años, no subsidiará el GNL importado. LO QUE NO DICE ES QUIÉN LO PAGARÁ, los usuarios sin tarifa protegida y la industria.

Hay diversas formas de contar la misma historia de maneras radicalmente distintas. En este caso la primera versión dice: “El Estado encontró un mecanismo innovador para que el sector privado absorba el costo del gas importado sin subsidio fiscal”. La segunda versión, más descarnada, podríamos enunciarla así: “El Estado transfirió el costo del gas importado a usuarios sin protección tarifaria, habilitó a un trader extranjero a controlar el flujo energético crítico del invierno, y llamó a eso una solución de mercado”.

Las dos versiones describen exactamente el mismo mecanismo. La que circula en los medios especializados (y por supuesto en los comunicados de la Secretaría de Energía) es la primera. ESTE ARTÍCULO INTENTA CONTAR LA SEGUNDA.

LA INGENIERÍA FINANCIERA QUE NO RESUELVE NADA

El mecanismo de Diferencias Diarias Acumuladas (DDA) es, en esencia, un diferimiento. El costo incremental del GNL (la diferencia entre el precio internacional, que hoy ronda los US$ 20 por millón de BTU, y el precio del gas producido localmente, que puede estar entre tres y cinco dólares) no desaparece. SE POSPONE.

Las distribuidoras que compraron gas importado en las subastas del MEGSA lo recuperarán vía tarifa a partir de noviembre, en seis cuotas.

Para el Tesoro Nacional, el impacto fiscal es cero. Para el usuario sin subsidio (el segmento N1, pero también todos aquellos que fueron dados de baja del beneficio por error, por omisión o por la simple incapacidad de navegar los sistemas de inscripción) el impacto es pleno.

NO HAY AMORTIGUACIÓN. NO HAY ESCALONAMIENTO POR CONSUMO. HAY TRASLADO DIRECTO DE UN COSTO DE IMPORTACIÓN QUE NINGÚN CIUDADANO ELIGIÓ Y QUE NINGUNA POLÍTICA DE LARGO PLAZO JUSTIFICA, YA QUE LA ARGENTINA TIENE EN VACA MUERTA LAS RESERVAS SUFICIENTES PARA ABASTECER SU DEMANDA INTERNA DURANTE DÉCADAS.

EL COSTO DEL GAS NO DESAPARECIÓ. SE REDIRIGIÓ.

LA PREGUNTA QUE NADIE FORMULA ES: ¿HACIA QUIÉN?

 

TRAFIGURA: EL NUEVO PROVEEDOR DE ÚLTIMA INSTANCIA

Se celebra que Trafigura consolidó un rol central dentro del abastecimiento gasífero del sistema durante el bimestre más crítico del año.

Es una descripción técnicamente correcta que omite señalar algunos detalles, Trafigura es una empresa extranjera de trading de commodities (sin planta productiva en Argentina, sin trabajadores en el upstream, sin inversión en infraestructura) que, A PARTIR DE AHORA controla el flujo de gas durante los meses de mayor demanda.

La mecánica de la subasta lo explica. No gana el proveedor más barato, es una puja al alza por un volumen escaso. Enarsa importó el GNL y los privados ofertaron un spread, es decir, cuánto más estaban dispuestos a pagar por encima del costo. Quien ofrece el premio más alto se lleva el gas. En la ronda de centrales térmicas y comercializadoras, sobre 393 millones de metros cúbicos disponibles, Trafigura ofreció un spread cercano a US$ 1,01 por millón de BTU y se quedó con 300 millones. Pampa Energía y Central Puerto ofertaron del orden de 20 centavos y debieron prorratearse el remanente.

El dato más elocuente casi no se comentó, hubo ofertas de compra insatisfechas por más de 416 millones de metros cúbicos, y ENTRE LOS QUE QUEDARON AFUERA ESTUVO CAMMESA, el operador estatal del despacho eléctrico. El organismo que el Estado usa para garantizar el abastecimiento del país fue desplazado en la puja por un trader privado que pagó más. El Estado quedó afuera del mercado que él mismo diseñó.

Por eso el gobierno debió negociar después un acuerdo de cesión, un mecanismo por el cual Cammesa puede pedirle (ordenarle?) a Trafigura que entregue gas a centrales críticas cuando estas no logren un acuerdo comercial directo.

Dicho sin eufemismos, EL ESTADO LE DELEGÓ A UNA EMPRESA EXTRANJERA LA FUNCIÓN DE PROVEEDOR DE ÚLTIMA INSTANCIA DEL SISTEMA ELÉCTRICO NACIONAL.

Trafigura no produce gas. Compra el GNL que importó Enarsa (con financiamiento público o garantías estatales) y lo revende con un margen que no genera valor en la cadena productiva local, no crea empleo calificado, no desarrolla tecnología, no retiene divisas.

Sencillamente es una extracción de renta sobre una infraestructura (la terminal de Escobar, los gasoductos troncales, la capacidad de regasificación) que la Argentina construyó con inversión pública a lo largo de décadas.

LA RESOLUCIÓN 400/25 Y EL INCENTIVO PERVERSO

Para entender por qué Trafigura domina el mercado hay que leer la Resolución 400/25 de la Secretaría de Energía. La norma habilita a los generadores a declarar hasta un 25% adicional sobre el costo del combustible dentro del Costo Variable de Producción (CVP), que define el orden de despacho de las centrales térmicas. En términos concretos: si el GNL cuesta US$ 20/MMBTU, el generador puede declarar hasta US$ 25 y apropiarse de la diferencia como renta adicional.

El resultado observable es el esperado para cualquiera con formación en economía básica, el mecanismo le da al generador un colchón de renta sobre el costo del combustible, y por lo tanto premia a quien puede pagar el insumo más caro. QUIEN TIENE ESPALDA FINANCIERA PARA COMPRAR EL GNL MÁS COSTOSO PUEDE CUBRIR ESE COSTO Y QUEDARSE IGUAL CON EL MARGEN AUTORIZADO, SIN QUE EL PRECIO DE COMPRA LO EXPULSE DEL NEGOCIO.

Trafigura, con acceso ilimitado a financiamiento internacional, puede pagar primas que las generadoras nacionales no están en condiciones de igualar. El mercado no está asignando eficientemente recursos, ESTÁ PREMIANDO EL ACCESO AL CAPITAL FINANCIERO GLOBAL SOBRE LA EFICIENCIA PRODUCTIVA LOCAL.

UN MERCADO QUE PREMIA A QUIEN TIENE MÁS CAPITAL FINANCIERO NO ES UN MERCADO EFICIENTE. ES UN MERCADO CAPTURADO POR QUIEN PUEDE PAGAR MÁS, INDEPENDIENTEMENTE DE SU CONTRIBUCIÓN AL SISTEMA PRODUCTIVO NACIONAL.

 

EL PROBLEMA QUE NINGUNA SUBASTA PUEDE RESOLVER

La Argentina importa GNL en invierno desde 2008. Dieciocho años. En ese período, el país descubrió en Vaca Muerta una de las formaciones de gas no convencional más grandes del planeta. Hoy, mientras el precio internacional del GNL se dispara por la guerra en Medio Oriente, Argentina no tiene capacidad suficiente de transporte para llevar el gas patagónico a las ciudades del norte y el centro del país donde la demanda residencial e industrial es más alta.

EL CUELLO DE BOTELLA NO ES LA PRODUCCIÓN, ES LA INFRAESTRUCTURA DE EVACUACIÓN. El gasoducto Néstor Kirchner, inaugurado parcialmente en 2023, fue un paso en la dirección correcta pero insuficiente.

SIN INVERSIÓN SOSTENIDA EN AMPLIACIÓN DE LA CAPACIDAD DE TRANSPORTE, LA ARGENTINA SEGUIRÁ IMPORTANDO GNL CADA INVIERNO, PAGANDO PRECIOS INTERNACIONALES QUE NADA TIENEN QUE VER CON SUS COSTOS DE PRODUCCIÓN DOMÉSTICA, Y ENCONTRANDO CADA TEMPORADA ALGÚN “MECANISMO INNOVADOR” PARA DISTRIBUIR ESE COSTO ENTRE LOS ACTORES MENOS CAPACES DE RESISTIRLO.

Las subastas del MEGSA no resuelven ese problema. LO ADMINISTRAN. Y lo hacen de una manera que merece ser llamada por su nombre, traslado del costo de la importación (consecuencia de la falta de inversión en infraestructura) a usuarios sin cobertura tarifaria y a la industria nacional que compite en condiciones desiguales con un trader de clase mundial.

 

LA PRIMA OPACA DE ENARSA

Un detalle que suele mencionarse al pasar, pero merece un análisis. Veinte días antes de las subastas, Enarsa había informado por escrito que el costo de regasificación sería de US$ 3,50 por millón de BTU. Sin embargo, en las primeras subastas lo fijó en US$ 5,16 (más caro, incluso, que la prima de US$ 4,51 que había ofrecido Naturgy para actuar como agregador comercial). El problema para el gobierno era evidente, había descartado al operador privado más barato para quedarse con la opción estatal más cara.

La incomodidad se resolvió en la ronda siguiente, cuando Enarsa bajó su prima a US$ 3,90, ahora sí por debajo de Naturgy, y le dio al Ejecutivo el argumento económico que necesitaba para justificar por qué había desistido del agregador.

La secuencia (3,50, luego 5,16, luego 3,90, sin previsibilidad ni fundamentación pública) plantea una pregunta que el mercado formuló con cautela: ¿ESOS NÚMEROS REFLEJAN COSTOS REALES DE REGASIFICACIÓN Y LOGÍSTICA, O SE FUERON ACOMODANDO PARA LEGITIMAR UNA DECISIÓN YA TOMADA?

La cámara aceitera CIARA llegó a denunciar formalmente la falta de transparencia y reclamó que el costo se comunique con al menos 72 horas de anticipación. En energía, cuando no hay transparencia, la opacidad siempre favorece a quien controla el flujo de información.

 

LO QUE SE LLAMA SOLUCIÓN

El gobierno tiene razón en un punto, el mecanismo funciona. Privados están comprando el GNL al costo real de importación. Enarsa no necesita subsidio directo. El Tesoro se ahorra más de mil millones de dólares. Desde la perspectiva fiscal del corto plazo, es un logro genuino.

Pero la pregunta relevante no es si el mecanismo funciona. Es para quién funciona. Y la respuesta, cuando se leen los detalles sin los eufemismos del comunicado oficial, es bastante clara:

1-FUNCIONA para el Tesoro, funciona para Trafigura, y funciona para los actores con acceso directo al mercado mayorista.

2-NO FUNCIONA (O FUNCIONA EN SU CONTRA) PARA EL USUARIO RESIDENCIAL SIN SUBSIDIO QUE RECIBIRÁ LA FACTURA DIFERIDA EN NOVIEMBRE, PARA LA PYME INDUSTRIAL QUE PAGA LA ENERGÍA A PRECIO DE CRISIS SIN CAPACIDAD DE CONTRACTUALIZAR SU PROPIO COMBUSTIBLE, Y PARA LAS GENERADORAS NACIONALES QUE PERDIERON VOLUMEN FRENTE A UN TRADER GLOBAL QUE EL PROPIO ESTADO HABILITÓ COMO ÁRBITRO DEL SISTEMA.

 

LLAMAR A ESO UNA SOLUCIÓN ENERGÉTICA ES, EN EL MEJOR DE LOS CASOS, UNA CONFUSIÓN DE CATEGORÍAS. EN EL PEOR, ES LA DESCRIPCIÓN DE CÓMO SE DISTRIBUYE UNA CARGA PÚBLICA DE MANERA REGRESIVA CON EL LENGUAJE TÉCNICO DEL MERCADO COMO COBERTURA.

 

 

Alejandro Di Palma

Miembro de IESO

Mayo 2026

 

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