José Ignacio de Mendiguren alertó sobre la crisis industrial: «El RIGI propone un modelo extractivista más cercano a África que al desarrollo»

José Ignacio de Mendiguren alertó sobre la crisis industrial: «El RIGI propone un modelo extractivista más cercano a África que al desarrollo»

El expresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA) y exministro de la Producción analizó con dureza el panorama económico actual. Advirtió sobre el cierre de 14.000 empresas y criticó la teoría oficial de la «destrucción creativa».

En diálogo con Palabras Cruzadas, el empresario y exfuncionario nacional José Ignacio de Mendiguren trazó un diagnóstico crítico sobre el estado de la economía real en la Argentina. A partir de un reciente informe de la UIA que enciende las alarmas por la caída sostenida de la actividad y del empleo manufacturero, el dirigente industrial cuestionó el rumbo de la gestión actual y las herramientas de incentivo vigentes.

El impacto de la «destrucción creativa» en las provincias

Consultado por el periodista Sergio Fischer sobre los datos de la UIA que exponen la pérdida sostenida de puestos de trabajo, De Mendiguren fue tajante: «La percepción es la que dan las cifras: dato mata relato». Según su visión, el sector manufacturero tradicional padece una contracción severa debido a un modelo que relega a la industria a un rol secundario.

«El gobierno tiene una teoría que se llama la ‘destrucción creativa’, que sostiene que para que venga algo bueno, primero hay que destruir lo que está. Bueno, estos son los resultados. Las zonas que no están integradas a los sectores privilegiados (minería, petróleo, gas) sufren mucho», afirmó.

El exministro destacó que la recesión golpea incluso a regiones que deberían verse beneficiadas por las nuevas normativas de inversión. Citó el caso de Mendoza, que registró una caída del 2,9% en el último año y un 5,8% acumulado en empresas radicadas. «La única provincia que se desarrolló fue Neuquén porque tiene Vaca Muerta, pero el RIGI no aportó nada nuevo allí; solo le dio más ventajas a los que ya estaban», apuntó.

El RIGI bajo la lupa: ¿Modelo Noruega o modelo Congo?

Uno de los puntos más críticos de la entrevista estuvo centrado en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). De Mendiguren aclaró que el sector industrial está a favor de explotar los recursos naturales del país (como el litio, el cobre y el gas), pero cuestionó las condiciones bajo las cuales se está implementando.

Para graficar su postura, comparó las estrategias globales de explotación de recursos en dos bloques opuestos:

  • El modelo de desarrollo (Noruega y Chile): Países que asocian la materia prima con la transferencia tecnológica, la creación de bienes de capital locales y la conformación de fondos anticíclicos para estabilizar la macroeconomía cuando caen los precios internacionales.

  • El modelo extractivo primarizado (Congo y Nigeria): Regiones que otorgan concesiones irrestrictas a multinacionales sin exigir desarrollo local, dejando altos índices de pobreza y pasivos ambientales.

«Lo que Argentina está firmando a 30 años con este ‘super RIGI’ es un modelo más africano que de desarrollo. No es lo mismo exportar baterías que exportar litio a granel. En Nigeria permitieron que los inversores trajeran toda la tecnología y los bienes de capital de afuera, y hoy el país tiene un ingreso per cápita bajísimo y ni siquiera se abastece de combustible porque no construyeron destilerías», alertó, advirtiendo además que ante cualquier disputa contractual la Argentina aceptó litigar directamente en los tribunales de Washington.

Como ejemplo local de este esquema, denunció que la construcción de un campamento minero proyectado para 5.000 viviendas, que originalmente iba a ser provisto por la industria nacional, «hoy se va a importar en un 100% de China, trayendo incluso los operarios para armarlo».

La encrucijada de la microeconomía: «Bóveda o nicho»

Al analizar la realidad de las 14.000 empresas empleadoras que bajaron sus persianas en el último año, De Mendiguren advirtió sobre el peligro de una apertura irrestricta de las importaciones sin condiciones competitivas equitativas para las pymes locales.

«La destrucción es muy rápida y la creación es muy lenta. La opción que tenemos los industriales hoy es bóveda o nicho: o me largo a importar para salvarme y sobrevivir, o el otro que importa me gana el mercado. La reconversión industrial forzada termina haciendo que el que produce deje de fabricar para empezar a importar. Esto ya pasó en la Argentina», recordó.

Finalmente, lamentó que se esté perdiendo una ventana de oportunidad histórica a nivel geopolítico: «El mundo hoy necesita todo lo que Argentina tiene debido a las tensiones bélicas y comerciales internacionales. Tenemos una cantimplora de agua fría en el desierto, pero la estamos pinchando. La energía debe derramar en empleo, tecnología local y desarrollo, no dejarnos en la pobreza si mañana caen los precios internacionales», concluyó.

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